Noticias

nZEB 2020: más allá de la eficiencia energética.

el 25 marzo, 2019

La construcción es uno de los factores más perjudiciales para el medioambiente.


Cuando hablamos de contaminación, automáticamente pensamos en que las causas más directas son los gases emitidos por las industrias o el transporte, pero hay factores de nuestro día a día que no se analizan de la forma en la que estos requieren. ¿Puede una casa contaminar? La respuesta nos la da
David Bollero, periodista: «La construcción es uno de los [factores] más perjudiciales para el medioambiente».

Según un estudio realizado por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, cada metro cuadrado de construcción de obra nueva genera unos «5.000 kilogramos de residuos en la producción de los materiales, a los que se añaden otros 15.000 kg si se considera también el agua empleada en tales procesos».

Dicho estudio declara que el objetivo de producir edificios eficientes se ha visto mejorado gracias al Código Técnico de Edificación, a pesar de que se puede ir más allá. Las medidas que incorpora se refieren, de forma casi exclusiva, a los consumos producidos in situ. Limitaciones de la demanda eléctrica, mejora del rendimiento de las instalaciones térmicas y lumínicas, instalación de energía renovables… Esto es, no tiene en cuenta los consumos indirectos, como puede ser el generado en la fase de construcción.

 

«From cradle to cradle».

Su traducción literal sería «de la cuna a la cuna». Es un concepto que intenta solventar el problema de la contaminación desde su raíz, esto es, no contemplando la producción de residuos. En vez de esforzarnos en reducir el consumo energético en la producción, se trata de diseñar tal producto de manera que se tenga en cuenta todas sus fases.

La solución serÌa desarrollar una estrategia global que implique la totalidad del ciclo de vida de los edificios. «Desde la fabricación de los materiales hasta el proceso final de deconstrucción y reciclaje, ampliando el ámbito normativo a todos los aspectos que potencien la reducciÛn del coste ambiental y energÈtico del sector». [FOTO 1]

Fuente: profesionaleshoy.es [Foto 1]

Elegir correctamente el material de construcción es indispensable ya que la energía consumida por esta industria representa el 14% de la energía total, aproximadamente. En la edificación estándar tradicional, la mayor parte de este consumo viene por parte del cemento, cerámica y acero. Aunque tienen una intensidad energética relativamente baja, podrían ser sustituidos por otros materiales con una carga mucho menor. Alguno de ellos podemos observarlos en la siguiente tabla. †[Tabla 1]

Tabla de intensidad energética de los materiales. Fuente: Cepeda, 2004. ElaboraciÛn propia. [Tabla 1]

Según Carmen Mataix [Páginas 11-15], teniendo en cuenta solo la producción de materiales de construcción, la emisión de energía fue de 60 millones de toneladas de CO2 en 2006. Esto significa el 40% del total imputable a España con la contabilidad establecida en el Protocolo de Kioto.

«Se estima que las emisiones de GEI superan de forma habitual los 500-700 kg de CO2 equivalente/m2″. Por lo que «la solución más inmediata y eficaz sería adaptar los modelos de construcción a otros que, dando los mismos resultados constructivos, contaminen lo mínimo posible».

Desde un punto de vista más político, existe la Directiva 2010/31/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de mayo de 2010, relativa a la eficiencia energética de los edificios. Ésta obliga a los estados a que los edificios públicos de nueva construcción a partir del 1 de enero de 2019 sean edificios de consumo de energía casi nulo, llamados nZEB (Nearly Zero Energy Buildings).

 

 

A 2019, qué significa nZEB?

Para que un edificio sea denominado como nZEB debe cumplir con unos parámetros determinados:

  • Nivel de eficiencia energética muy alto.
  • Demandas energéticas nulas o muy bajas.
  • Estar cubierta, en muy amplia medida, por energía procedente de fuentes renovables.
  • Renovables producidas in situ o en el entorno.

Sin embargo, esta directiva recibe críticas desde el sector de la construcción ecológica. Esto se debe a que no define de forma concreta en qué consisten dichos parámetros. El caso está abordado de una forma muy dispersa y no entra en proponer medidas más ambiciosas que cambien realmente los modos de construcción.

Juan MarÌa Hidalgo, coautor de un estudio del grupo de investigación ENEDI (Energética en la Edificación) de la UPV/EHU, afirma que uno de los principales problemas para llevar a cabo este cambio en la mayoría de países del sur de Europa es la falta de formación del sector; junto al reto de modernizar los edificios existentes.

En cambio, el Colegio Oficial de Arquitectos de Málaga (COA) cree que «disponemos de la experiencia y la tecnología necesaria para lograr que los edificios consuman poco, pero probablemente, el problema sea económico. Es indudable que el aumento de calidad necesario conllevará un mayor coste de la construcción».

 

El camino hacia el cambio.

Como se puede observar, existen discrepancias sobre las razones por las que no se pone en funcionamiento la ley de una forma eficaz, aunque existen soluciones para la posible causa de la falta de formación. Micheel Wassouf, arquitecto, explica que Energihaus cuenta con unos cursos para explicar en qué consiste el modelo constructivo Passivhaus: es un estándar de construcción de edificios energéticamente eficientes, con un elevado confort interior y económicamente asequibles, y cuenta con varias ventajas como son, además de la reducción del consumo energético y uso de las fuentes renovables; el confort y la salud.

Si bien es cierto, que este modelo constructivo presenta carencias (debido a que no se implica de forma activa en la reducción de energía en el proceso de fabricación del producto), esto no quiere decir que no sea un avance para el actual sistema. «Sería conveniente adecuarse de forma más estricta para cambiar lo máximo posible usando productos ecológicos.

Aunque todavía queda por determinar, como indica el COA Málaga, por qué en este asunto no se implican; desde un punto de vista general más operativo, las entidades públicas ya están trabajando para incentivar el uso de las energías limpias. España tiene una fuente solar indudable. «Si somos capaces de demandar poca energía, es más probable que podamos cubrirla casi por completo mediante fuentes renovables».

nZEB 2020: más allá de la eficiencia energética.

Unirse a la conversación ?